Estrenamos lunes y estrenamos estación del año, porque de hecho, ya estamos en invierno y eso significa que, los días empiezan de nuevo a alargar. Aunque ahora, con el frío, parece que no nos aporta mucha ventaja, la verdad es que ese poquito más de luz, es ese granito de esperanza que nos hace falta.
No caeré en las palabras grandilocuentes que con las vacunas nos arengan diciendo que es la luz al final del túnel, porque todavía nos quedan muchos meses de mascarilla y gel hidroalcohólico; pero al menos, sí que es verdad que poco a poco, el sol dará pequeños pasos para conquistar nuestros días. Solo con esa luz, ya nos va mejor.
Porque este 2020 ha sido y está siendo, un año duro. Sobre todo porque ha supuesto muchos problemas, pero también muchos cambios. Y, en el ámbito de la comunicación también ha sido así.
Hagamos un repaso por los temas en los que hemos cambiado.
En primer lugar, hablemos de los consumidores, de nuestros clientes. Cómo han cambiado ellos. Evidentemente, la dura crisis sanitaria y económica ha cambiado sus hábitos de consumo. Se han priorizado los productos de limpieza, higiene. Ha descendido la inversión en las compras y ha aumentado el ahorro. Además, las visitas a los comercios físicos, se han limitado y compramos lo que necesitamos sin perder demasiado tiempo en los comercios. Es como decir que vamos a tiro fijo.
Además, ha cambiado nuestros estilo de vida. Estamos más en casa, por tanto, cocinamos más, hacemos más actividades en el hogar, salimos menos de ocio y eso supone, más cocina en casa, ropa más esport y mayor cuidado personal. Y, por supuesto, si podemos comprar on line, no acudimos al comercio físico.
Y, en segundo lugar, las empresas. ¿Cómo les ha afectado a ellas y a su comunicación este 2020?
Bueno, pues creo que además, de una evidente crisis económica que ha llevado al cierre a muchas empresas, las que se mantienen abiertas saben que ahora, no sólo vale con abrir la puerta, sino que hay que estar en el entorno digital.
La migración al mundo on line, se ha acelerado. Eso significa que hay que atender a los clientes, no solo en persona sino por todos los canales posibles. En el mundo del marketing, a esto se le denomina: estrategia omnicanal. Es decir, tener presencia y respuesta tanto en tienda física, como on line, como en redes sociales.
Además, la relación con nuestros clientes también ha cambiado y debe cambiar hacía un trato más humano y más personalizado. Estamos más sensibles y valoramos mucho más el cariño con que se nos trate. El comercio a distancia provoca una pérdida de confianza intrínseca y eso, hay que compensarlo con atención y mimo.
Y, finalmente, los valores. Las marcas, las empresas, no solo deben realizar su trabajo, sino además, comprometerse con la sociedad. El Responsabilidad Social Corporativa, es ahora más valiosa que nunca. Muchas empresas se vanaglorian de tener proyectos sociales, pero ahora deberán demostrar que son reales y el compromiso firme. De no hacerlo, la pérdida de confianza del cliente será irreversible.
Como veis han sido muchos los cambios que se han producido en nuestra vida y en nuestra comunicación. Pero, lo importante es conocerlos y adaptarnos, como un camaleón a las nuevas circunstancias. Porque esas nuevas prioridades y necesidades también representan nuevas oportunidades para seguir trabajando.
En definitiva, en este 2020, la palabra que debemos interiorizar y poner en marcha es la resiliencia que es nuestra capacidad de adaptación para superar los obstáculos.
Así que esta Navidad nos traiga salud para superar el virus, esperanza de que todo irá mejor y fortaleza o resiliencia para adaptarnos y seguir peleando.





